Escribiré cartas sin dirección.
Por si decides volver.
Alguno de estos días.
Compondré canciones,
sinfonías, versos y poesías.
Haré cien castillos con la arena
de esta playa que te espera,
por si decidieras volver.
Volveré a vestir los mismos
colores que llevaba entonces.
Cantaré todas esas melodías
que tú conoces,
por si decides volver.
Pintaré dos mil esbozos
de ti y mi destino de la mano.
Nadie me apartará del camino:
lo guardaré sin descanso,
por si decidieras volver.
Encenderé todas las velas:
si llegas de noche,
no temas que no esté.
Siempre te esperé.
Por si decidías volver.
Y por si decides volver…
Que sepas que seguiré aquí esperándote.
Que sepas que esperé tu luz, tu bien,
que espero que recuerdes,
que sueñes, que rías,
que estés bien.
Y que si pudiera esperar un poquito más,
desearía estar en esos sueños, esas risas, esos recuerdos.
No dijiste que volverías.
Y sin embargo yo, mírame, no perderé la esperanza de verte otra vez -como siempre, tan bonita-…
Por si decidieras volver.
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